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nacionalizar mercancía ante la DIAN

Importar mercancía a Colombia no consiste simplemente en hacer que la carga llegue al país. Un error en el proceso aduanero puede traducirse en sobrecostos, retrasos e incluso en la retención de la mercancía.

Estos son cinco errores frecuentes que conviene evitar:

1. Clasificar mal la mercancía

La subpartida arancelaria determina aspectos clave de una importación, como los tributos que deben pagarse y los requisitos que debe cumplir la mercancía.

Una clasificación incorrecta puede generar pagos inexactos, requerimientos de la autoridad aduanera y retrasos en la nacionalización.

¿Cómo evitarlo?

Revisar la clasificación arancelaria antes de embarcar la mercancía. Contar con especialistas que puedan analizar el producto y sus requisitos desde el origen.

2. Dejar los registros y vistos buenos para el último momento

Esperar a que la mercancía llegue a Colombia para revisar los permisos necesarios puede convertirse en un problema.

Dependiendo del tipo de producto, pueden ser necesarios registros, licencias o vistos buenos a través de la VUCE, además de requisitos específicos de entidades como INVIMA o ICA y el cumplimiento de reglamentos técnicos.

¿Cómo evitarlo?

Anticipar los trámites. Coordinar las licencias y autorizaciones antes de que la carga llegue al país. * Detectar a tiempo cualquier requisito que pueda afectar la operación.

3. Elegir un régimen aduanero que no se ajusta a la operación

No todas las mercancías llegan a Colombia con el mismo propósito. No es igual importar productos para venderlos que traerlos temporalmente para una exhibición, utilizarlos en un proyecto o enviarlos posteriormente a una Zona Franca.

Elegir un régimen que no corresponda a la operación puede generar costos y complicaciones innecesarias.

¿Cómo evitarlo?

Analizar desde el comienzo qué se va a hacer con la mercancía y, a partir de eso, definir el régimen aduanero más adecuado para la operación y el flujo de caja de la empresa.

4. Manejar transporte, aduana y seguro por separado

Cuando cada parte de la operación se contrata por separado, es más fácil que se pierda la coordinación.

El transporte lo gestiona una empresa, los trámites aduaneros otra y el seguro una tercera. ¿Qué ocurre si la carga sufre un daño durante el proceso? Ahí pueden aparecer vacíos sobre quién responde y en qué momento ocurrió el incidente.

¿Cómo evitarlo?

Trabajar con un operador logístico internacional que pueda coordinar los diferentes eslabones de la operación y ofrecer una visión integral del proceso.

5. No asegurar la mercancía desde el origen

Confiar únicamente en la responsabilidad de la naviera o de la aerolínea puede dejar la operación expuesta.

Durante una importación, la mercancía atraviesa diferentes etapas y puntos de manipulación antes de llegar a su destino final. Un daño o pérdida puede convertirse rápidamente en un costo importante para el importador.

¿Cómo evitarlo?

Contar con un seguro de carga que proteja la mercancía durante todo el recorrido, idealmente bajo una cobertura puerta a puerta y acorde con las características y valor de la operación.

Una importación bien gestionada empieza mucho antes de que la carga llegue a Colombia

En comercio exterior, no se trata únicamente de mover mercancía de un punto a otro. También hay que anticiparse a los requisitos, coordinar cada etapa y asegurarse de que la operación cumpla con la normativa aduanera.

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